Ruta de los Pantanos: Etapa 2 Pelayos de la Presa - Navaluenga

viernes, junio 06, 2014 1 Comentario
Después de una noche de camping...digamos curiosa, ya que me faltó ver a Noé recogiendo a las parejas de las diversas especies, tocaba desperezarse y ponerse en marcha de nuevo.


El día pintaba bastante mal, y de hecho, de pronto llovía...de pronto se volvía a abrir. Para no desesperar, fui recogiendo lo que podía y desayuné tranquilamente, al fin y al cabo tenía que hacer tiempo a que dejase de llover y se secase la tienda...ya que guardar esta mojada...no es muy buena idea.




Unos zumos, algún bollicao...no hacía años que no me comía uno..y a esperar...y por fin el tiempo se apiadó de mi y pude improvisar un tenderete para poder secar todo. Que conste que os enseño la versión reducida y ordenada...


Aquí no esta la tienda...que al fin y al cabo era lo que más prisa corría que se secase. Al final a eso de las once y pico casi las doce, pude organizar todos los bártulos y ponerme en marcha. Eso si...aun llevaba alguna que otra cosa al solecillo para que terminase de secarse.


Los caminos por los que salia de Pelayos de la Presa estaban en bastante buen estado, eso si muy mojados y con bastantes charcos, pero al menos no estaban embarrizados después de semejante diluvio.



Apenas hemos empezamos a coger algo de ritmo, llegamos a San Martín de Valdeiglesias.


No llega ni a 8 kilómetros la distancia que tenemos que recorrer, así que cruzamos el pueblo y cogemos en dirección noroeste en dirección a el Tiemblo, que será el próximo pueblo por el que pasemos.



Al salir de San Martín da la sensación de que vamos a tener un tramo de subida, pero no os preocupéis, no es excesivamente largo ni duro, de hecho no creo que sean más de 2  o 3 kilómetros y con pendientes asumibles, además de que el camino y las vistas merecen la pena.


Una vez terminada la subida, tenemos un buen tramo de bajada en el cual tuve que tener bastante cuidado, ya que con las lluvias había mucha arena, piedras y charcos...así como roderas bastante fuertes


Con mucho cuidado y con calma llego al final del descenso en un punto donde cruzamos el arroyo Tórtolas. El vadeo es más profundo de lo que a priori parece..


De hecho hay una especie de puente hecho con tuberías y palés...pero que sinceramente a mi no me daba ninguna seguridad, que os parece?



Realicé una prueba a pie, sin bici...y la verdad que aquello se movía más de lo que me gustaría. Podéis llamarme lo que queráis, pero no me apetecía caer a plomo desde esa altura con la bici cargada hasta arriba


Así que a grandes males...grandes remedios: calcetines y zapatillas fuera, bici a la chepa y a cruzar el río con el culote remangado...todo un espectáculo que por suerte no vio nadie...jajaja, aunque en el fondo sabemos que hubiese molado tener evidencias gráficas del momento.


Una vez cruzado, tocaba calzarse de nuevo y afrontar la subida hacia el otro lado, la cual la verdad no era excesivamente ciclable. Desnivel, roderas y bastante arena...vamos, que me todo empujar un poco..pero unas decenas de metros y sin deslomarme.


Cuando pasamos el tramo de porteo, enseguida nos cruzamos con la carretera AV-502, la cual cruzamos y cogemos por un camino que nos lleva a atravesar una urbanización llena de casas. Todo este camino está cementado, con lo que a pesar de picar hacia arriba se hace bastante bien. Aquí me toco pasar el incidente de rigor con el perro de turno que alguien dejó suelto, pero vamos, no paso de algo anecdótico...sobre todo gracias al tamaño y poca valentía de mi amigo perruno. Aunque no lo pareciese en el track, ni yo me lo imaginase, el resto del camino hasta el Tiemblo estaba perfectamente asfaltado, por lo que el rodar por aquí era bastante agradable.



Con este rodar tan fácil llegamos a el Tiemblo rápidamente, y busco una tienda para poder aprovisionarme, ya que ya va habiendo hambre y tarde o temprano habrá que echarse algo al estómago.




Decido seguir un poco más y así poder parar a comer en mitad de el campo, que la verdad me motiva bastante más que comer en el Tiemblo. Otra cosa sería ir acompañado y buscar un lugar local donde degustar alguna comida casera local...pero este no fue el caso, así que lo aplazamos para otra ocasión. Al salir del pueblo nos encontramos de lleno con el embalse del Charco del Cura




Cruzo por encima de la presa y cojo un camino, o más bien sendero, que va circunvalando el embalse por su lado norte. El sendero tiene piedras sueltas, pero se circula bien, de hecho recordad que voy con ruedas de 28 y sin suspensión, así que si vais con una de montaña...imaginaos.


Si juntamos que las vistas cada vez son más chulas, y que las tripas ya me van preguntando que cuando narices pienso parar a comer,  era hora de plantearse la parada de la comida. Decido no retrasarla más y en una piedra que parece puesta a modo de mirador, decido prepararme el almuerzo y dar cuenta de él con estas vistas.



Un rato de relax y disfrute para reposar un poco la comida...una pena no disfrutar de un café para redondear la sobremesa :). Con las energías renovadas comienzo a subir por el sendero, el cual cada vez se eleva más por encima del pantano. En algunos momentos empujo la bici algunos metros, pero como en ocasiones anteriores, unas decenas de metros, nada de tramos larguísimos.


Vamos cogiendo altura y llegamos a un punto donde dejamos la central hidráulica debajo. Ya sin darnos cuenta llegamos al final del camino, y este cruza con el camino cementado que da acceso a la anteriormente citada central.




Giramos a la derecha, cogiendo el camino hacia arriba durante unos metros para enlazar con la carretera AV-504 que nos va a llevar hasta la presa del embalse del Burguillo. Esta carretera no tiene apenas tráfico, ya que la N-403 es paralela en su recorrido por aquí y evidentemente los coches circulan por ahí.



En un kilómetro aproximadamente estamos en la presa...y el día se empezaba a poner feo...




Sigo por la carreterilla que va paralela al Burguillo, pero finalmente me veo obligado a parar debajo del puente de la N-403 de la manta de agua que se ha puesto a caer en un momento. Aprovecho para poner fundas, chubasquero, revisar todo...ahora toca esperar a que pare un poco


Cuando veo que deja un poco de apretar salgo y sigo por la N-403...y como no, al poco de estar circulando nuestro amigo Murphy aparece y se pone a apretar otra vez de lo lindo. Me pilla subiendo una buena rampa, como no, pero por suerte al coronar esta veo a mi izquierda un restaurante llamado el Descanso, al cual me tiro de cabeza y aprovecho para tomar un cafelillo y secarme un poco.


En cualquier otro sitio te mirarían con cara rara, pero esto es el Barraco, aquí conocen el mundo del ciclismo y ya no se extrañan de nada. Por supuesto me hicieron algún comentario de forma simpática sobre si no había mirado el tiempo  :), y después de una agradable charla y un café que me supo a gloria acompañado de dos bollitos, seguí mi camino. Por suerte ya apenas llovía, y lo hacia de una forma mucho más ligera e intermitente.


Al poco llego al puente de la Gaznata, el cual cruza el embalse, y en donde, justo después de cruzarlo, nos vamos a desviar para tomar una pista que va bordeando todo el embalse.


La pista está en muy buen estado, y a pesar de la lluvia no estaba extremadamente encharcada. Además en su parte inicial nos llevaba por una especie de "playas" en las que paré a echar unas fotillos.




En esta zona una de las cosas más curiosas es la presencia de dos islas en mitad del pantano: la isla del Tío Faustino y la isla del Centinela. La que más llama la atención es la primera, ya que pasamos al lado de ella y vemos como está construida con un castillo y amurallada. Al parecer las instalaciones se decidan al turismo rural y se puede alquilar, aquí podéis mirarlo si os pica la curiosidad.



Sigo mi camino y a pesar del día de perros hay que reconocer que las vistas son inmejorables.


Aquí tuve otro incidente animal mas que curioso...y es que al salir de una curva me encontré un buey blanco de unas dimensiones más que respetables. Por suerte no bloqueaba el camino y parece que el se quedó tan sorprendido como yo, de hecho,  diría que el más en el fondo....a saber que pensaba sobre mí.


Sigo rodeando el embalse y en algún momento con sube y baja, e incluso alguna rampa corta pero dura. Justo antes de enganchar con la carretera AV-902 hay un rampón de bajada increíble, en el cual sinceramente, decidí bajarme en su inicio, ya que no lo veía nada claro debido a su pendiente y el barro, y además no me apetecía morder el suelo yendo yo solo.


La AV-902 sigue rodeando el pantano y es la carretera que nos lleva hasta Navaluenga. A pesar del tiempo también veo  algún pescador en el pantano...al fin y al cabo no soy el único loco...




En esta carretera existe un camping que se llama camping del Pantano del Burguillo, y el cual puede ser una alternativa de alojamiento en caso de necesitarlo. Pertenece al Barraco que está a 5 kilómetros y también está cerca de Navaluenga.


Nosotros seguimos dirección Navaluenga, ya que necesitamos avanzar más, pero sin embargo ya me voy planteando la posibilidad de parar por esta zona, ya que la idea inicial de llegar hasta el camping Valle de Iruelas no va cuadrando en tiempo, sobre todo por las horas de luz. Por esta zona tenía también la posibilidad de pasar la noche en el Albergue Sierra de Gredos, el cual se encuentra justo antes del cruce que debemos de realizar sobre el pantano del Burguillo para seguir rodeándolo por el lado sur.


Al realizar esté desvio a escasos 3 kilómetros de Navaluenga nos adentramos en lo que es conocido como el Valle de Iruelas, preciosa reserva natural en la que se pueden hacer multitud de actividades, como senderismo, rutas a caballo, piragüas, etc...



A escasos metros del desvío se encuentra el Albergue Sierra de Gredos, en el cual me alojé. El edificio es un antiguo edificio de la federación española de piragüismo que se usaba para las concentraciones, lo cual hace que tenga una situación inmejorable en primera linea de pantano.





Las instalaciones están muy bien y la atención y el trato fueron magníficos, vamos...totalmente recomendable. Charlamos un muy buen rato sobre los planes de potenciación y el impulso que se le estaba intentando dar a la zona,y además me comentó que el camino que yo quería seguir por el otro lado del pantano pertenecía a una GR y que si bien si era ciclable, en algunos tramos me tocaría empujar ya que estaba mejor para senderismo que para bicicleta. Así que nada...al parecer la elección de no seguir había sido buena, ya que no me quedaba mucho tiempo de luz y aun quedaba trecho. Ducha, cena....y a dormir, que el día siguiente había que seguir con nuestro camino.


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